domingo, 14 de diciembre de 2014

No es sobre los ángeles

Me parece injusto que no podamos vernos todos los días, abrazarnos e ir a un parque a estirarnos y besarnos enrollados en una manta para no pasar frío. Me parece injusto no poder darte una sorpresa cuando menos te lo esperas y esperarte en tu portal con un peluche y una bolsa de chucherías. Me pasa que algunos días me gustaría poder traerte aquí y enseñarte mi mundo, hacer planes juntos, cubrirte a mordiscos y perdernos por la ciudad. Es nuestro precio a pagar, lo asumo y no me importa hacerlo porque el resultado vale la pena, pero me sigue pareciendo injusto,

Quiero que seas partícipe de mí, quiero aprender de ti, quiero que nos desgastemos juntos, haciendo bobadas, buscando los sitios más recónditos donde poder dormir juntos, encajarnos pieza por pieza, reírnos del mundo y mandarlo todo a freír espárragos. Calentarnos en esa chispa que se crea cuando estamos juntos. Aún no hemos tenido tiempo de expandirnos, de descansar nuestras mentes y abrir nuestro corazón. Hay tantísimas cosas que me apetece hacer contigo, por primera vez, repitiendo, descubriendo nuevas sensaciones. Te adoro y sé que seríamos (y seremos) los más felices de la tierra un sábado cualquiera en un lugar cualquiera susurrándote lo mucho que te quiero mientras nos tomamos un helado y te unto la cara de vainilla.

Me abrigo en tus palabras, que son como leños en invierno. Nos mantenemos fuertes y eso nos da la energía necesaria para poder lograr lo inimaginable. Con esto solo quiero decirte que por favor, no te rindas, porque esto va a ir más allá, va a ser algo alucinante, apoteósico. No hemos sentido ni la cuarta parte de lo que realmente podemos sentir. Te veo como parte de mi futuro y no miento si te digo que te quiero en él a toda costa, porque tú y nadie más que tú, puede convertir mis días oscuros en días llenos de luz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario